Entre las consecuencias visibles del fenómeno se destacó la aparición de auroras en latitudes inusuales, un indicador clásico de perturbaciones intensas del campo magnético terrestre. “Las tormentas geomagnéticas severas pueden provocar auroras visibles mucho más lejos de los polos”, explicó la NASA en su informe.
Además, los organismos de monitoreo advirtieron que estos eventos pueden afectar temporalmente a satélites, sistemas de navegación por GPS, comunicaciones por radio de alta frecuencia y operaciones aeronáuticas en rutas polares.
Si bien no se prevén impactos directos ni daños concretos en países específicos, los especialistas advierten que regiones del hemisferio sur —como el sur de la Argentina y zonas cercanas a la Antártida— pueden experimentar con mayor intensidad las perturbaciones geomagnéticas. De acuerdo con los modelos de monitoreo del clima espacial, algunas repercusiones del evento podrían extenderse hasta fines de enero, en la medida en que persistan condiciones de actividad solar elevada .
“La actividad geomagnética elevada puede degradar señales de navegación y comunicaciones satelitales”, indicó la NOAA en sus reportes técnicos. Por ese motivo, el fenómeno es seguido de cerca también a nivel local por organismos meteorológicos y científicos.